TIEMPOS MODERNOS

 

Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna” (-Retrato- Campos de Castilla. A. Machado).

El escritor Juan José Millás sostiene que "la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas". Yo me apropio de esa idea y añado que también la lectura hurga en las heridas para limpiarlas, en estos tiempos difíciles, la lectura ha sido ese bálsamo refrescante, al menos, entre el alumnado del IES Luis Chamizo.

 

 

VALORACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE LECTURA

1.Foto PáginaLa crisis social en la que estamos inmersos desde marzo del 2020 ha removido casi cualquier forma de vida anterior, como si hubiésemos aterrizado en un planeta de simios que no es otro lugar que nuestro propio mundo caduco y desgastado. Sería muy frívolo afirmar que la pandemia ha tenido algo positivo, en esta ocasión, el “no hay mal que por bien no venga” no puede aplicarse a la presente situación social. Soy de natural pesimista y no me gusta nada, todo lo que nos estamos perdiendo y me gusta menos aún, lo que se están perdiendo mis alumnos que han conseguido llegar a junio sanos y salvos, pero en patios separados, con sus mascarillas llenas de pelusas y atiborrados de geles hidroalcohólicos que suelen utilizar para pasar el rato porque estos rituales higiénicos son incómodos, aunque distraen del tedio de la sintaxis o de las ecuaciones. Haber completado un curso, casi presencial, en sí mismo es un logro tal y como se vislumbraba la situación en septiembre. Sin embargo, los alumnos de niveles inferiores son los grandes damnificados de la secundaria porque, durante estos dos últimos años académicos, 2º de ESO ha cursado de manera normalizada solo hasta marzo de 2020 y 1º de ESO, al haberse incorporado a la secundaria en el presente curso 20/21, ha asistido todo este año a unas clases en donde la crisis sanitaria ha marcado la organización de la vida del centro. ¿En qué medida esta situación ha afectado al fomento de la lectura en el IES Luis Chamizo? Si puede afirmarse que la pandemia ha provocado grandes cambios sociales, en las actividades de lectura del instituto, también hay un antes y un después. Nuestro centro se caracteriza por mimar las diferentes propuestas de lectura que se ejecutan al cabo del año. Además del departamento de Lengua Castellana y Literatura, los Departamentos de Idiomas y el Departamento del Ciclo de Preimpresión son claves a la hora de plantear y ejecutar todas estas actividades consiguiendo que, al finalizar cada curso, el número de actividades realizadas sea elevado y la calidad de las mismas muy alta. A eso está acostumbrado nuestro alumnado. La novedad ha surgido en todo este tiempo de pandemia y es que ha habido que adaptar las actividades a la situación especial. Ahora, al final de curso, podemos afirmar que los libros han vuelto a triunfar porque superados los miedos iniciales, se han hecho maratones poéticos, recitaciones y canciones de textos literarios, un teatro de guiñol, representaciones de kamishibai, un periódico, variadas puestas en escena y diversos vídeos de animación a la lectura, programas de Canal Chamizo (Radio Edu), ilustraciones literarias…y encuentros literarios virtuales.

ENCUENTROS LITERARIOS VIRTUALES

2.Foto PáginaMe detengo en los encuentros para explicar que los de esta temporada han sido muy exitosos, me atrevo a decir que los encuentros online han gustado más que los presenciales. La explicación que se me ocurre es que, en este curso con precariedad de actividades extraescolares, la literatura ha salido beneficiada porque ha sido ese bálsamo refrescante al que aludíamos al comienzo. Durante todo el periodo lectivo, se han distribuido las diferentes intervenciones de los escritores y eso ha hecho que, al menos, bajar al salón de actos motive a unos alumnos que están pasando meses difíciles. En este contexto, se han producido siete encuentros literarios que han hecho partícipe a, prácticamente, todo el alumnado del centro. Hemos tenido mucha suerte porque los escritores que “nos han visitado” han sido: Nando López, Manuel López Gallego, Francisco Díaz Valladares, Miguel Ángel Lama, Rui Díaz, Daniel Blanco y Rosa Huertas. Todos ellos han derrochado simpatía y complicidad con unos alumnos ávidos de respuestas sobre las obras leídas. El comportamiento de los chicos, en cuanto al cumplimiento del protocolo sanitario establecido por el centro, ha sido ejemplar y la parte técnica se ha desarrollado, sin casi ninguna incidencia, porque el informático del centro, Manuel Sánchez Aponte, se ha encargado de que así sea, desde aquí le agradezco su ayuda en estas propuestas porque todo lo que favorezca la difusión de la lectura es muy loable. Los alumnos, en cada trimestre, han estado muy pendientes de los encuentros y han preparado y ensayado las preguntas y las entrevistas de la radio. Algo novedoso que se ha producido en este año es la interactuación de los escritores con los alumnos en redes sociales. Twitter y, sobre todo, Instagram han permitido que los chicos les planteen preguntas o ilustren con sus dibujos pasajes de los libros, personajes, portadas e incluso se han atrevido con retratos de los propios escritores. Subir al Instagram algún material relacionado con la lectura y confirmar que el escritor lo ha leído, ha motivado a los alumnos y los ha mantenido interesados por los libros en todo este tiempo. Ha sido tan exitoso este canal comunicativo que yo misma he abierto una cuenta destina al fomento de la lectura a la que he llamado “Todo está en los libros”. No sé si las cuentas se nombran, pero he querido homenajear a Luis Eduardo Aute, este Instagram se está convirtiendo en un perfecto vehículo de intercambio comunicativo con mis alumnos en aspectos relacionados con los libros o en temas referidos al propio centro.

Este renovado interés por la lectura, que he observado en mi centro, está en consonancia con la corriente de aumento en la demanda de libros que se produjo el año pasado como consecuencia del aislamiento y de no poder practicar otro tipo de aficiones. A nivel nacional, ya la primavera pasada fue sorprendente que uno de los libros más vendidos fuera El infinito en un junco de Irene Vallejo, que es un ensayo sobre la historia de los libros. No hace muchos años mantuve comunicación con Irene para solicitarle un encuentro literario con mis alumnos, en aquella ocasión, no nos pusimos de acuerdo por problemas de agenda, hoy es una escritora premiada a nivel nacional y sus ocupaciones le impedirán visitar centros de secundaria. Me alegra el éxito de Irene Vallejo porque ha recorrido colegios, institutos, bibliotecas, etc. en su afán de fomento a la lectura y, en su camino juglaresco, ha encontrado el reconocimiento de, entre otros, Vargas Llosa. Como esta escritora, son muchos los autores que ofrecen charlas literarias en centros educativos y esa es una manera de proteger y ensalzar a los libros. La literatura siempre ha necesitado contarse y los juglares, trovadores, ciegos, actores, maestros, etc. han divulgado la narrativa y también la lírica y el teatro, por eso me gusta que los escritores puedan explicar a los alumnos, de manera directa y personal, cómo ha sido su proceso creativo y qué les impulsó a escribir sus historias. Conozco a detractores de este tipo de charlas porque solo ven en ellas un negocio editorial, por el contrario, yo creo que es una de las actividades más completas que un centro de estudios puede celebrar porque poner cara y voz a la persona que ha creado tramas y personajes despierta el interés de cualquier amante de la lectura. Recuerdo, en mi época universitaria, haber asistido a conferencias de poetas, dramaturgos y novelistas, quizá las que tengo más nítidas en mi memoria son las de Antonio Gala y la de Miguel Delibes. En aquellos momentos, yo seguía a Gala por sus Charlas con Troylo, que antes de ser publicado como libro, fue columna en El País Semanal y todas las reflexiones que vertía allí me parecían certeras y me identificaba con ellas, así, escucharle en un encuentro, me pareció acercarme más a su manera de entender el mundo. En cuanto a la charla de Miguel Delibes solo puedo sentirme afortunada como filóloga por haber asistido a una de sus conferencias para estudiantes. Conservo su autógrafo en Cinco horas con Mario en la edición de Destino con pastas blandas. Ahí puede leerse: “Para mi amiga Olga” y su firma. Para mí ese libro es un pequeño gran tesoro, así como los que me firmaron: Caballero Bonald, Mario Benedetti, C. Ruiz Zafón, A. Gala, L. Landero, etc. Muchos años después, he comprendido que ninguno de esos escritores necesitaba esas conferencias para sus ventas. Delibes, en aquellos años, estaba más cerca del premio Nobel que de unos simples estudiantes, pero el buen amante de la literatura lo que quiere es contagiar el gusto por ella y necesita lectores, receptores, espectadores, oyentes y no desdeña a todos aquellos que sean capaces de ilusionarse o de sorprenderse con sus mensajes. Mi imaginación me dice que también hubieran hecho encuentros literarios, por ejemplo, Cervantes porque si algo tiene su vida es la de un viajero, prueba de ello es su Quijote, quizá la primera “road movie”. También Lope se sumaría a las charlas con ese espíritu hiperactivo que le caracterizaba; por supuesto Lorca, que se dedicó a recorrerse caminos con su Barraca y que, siguiendo los preceptos de la Institución Libre de Enseñanza, entendió que la salvación de los pueblos era la cultura y, desde luego, creo que haría charlas A. Machado. Le imagino con una melancolía eterna por Leonor y por la situación social y política de la nación, pero, a la vez, siendo abanderado de difundir la cultura, como era profesor sabía que el único camino para avanzar es el saber. Yo, aunque solo soy una docente de un centro que acoge a alumnado de pueblos muy pequeños, sí sé que la formación académica, social y cultura es fundamental para mis alumnos. Quiero que sus ojos vean algo más allá del polideportivo o de la plaza de sus pueblos o de jornadas interminables de play o de tardes y noches enteras viendo viejas series de dudoso humor en Factoría de ficción. Por eso mis esfuerzos en fomentar la lectura con todos los medios de los que dispongo porque creo que los libros abren heridas que luego curan y me estoy refiriendo a los efectos en el espíritu porque los beneficios de la lectura a efectos prácticos en la ortografía, en la redacción, en la composición, en el pensamiento crítico y en la comprensión son comprobables por cualquier docente. Entonces, agradezco que, en todos estos años de charlas literarias, se hayan pasado por el Chamizo: Pilar Galán, Eugenio Fuentes, Beatriz Osés, Rui Díaz, Miguel Ángel Lama, F. Díaz Valladares, María Menéndez-Ponte, Rosa Huertas, Daniel Blanco, Nando López, J. Enrique Campillo, David Lozano, Manuel López Gallego, Marisol Ortiz de Zárate…sus apartaciones en defensa de la lectura son el mejor mensaje que guardamos de cada uno de ellos.

LECTURAS OBLIGATORIAS

3.Foto Página 1Si algo es consustancial a la materia de Lengua Castellana y Literatura es el listado de lecturas obligatorias que cada comienzo de curso aparece en la programación anual de la asignatura. En mi adolescencia entendía como una suerte que mis padres me compraran: La tesis de Nancy, Las ratas, La Eneida, La Celestina, El Lazarillo, Tiempo de silencio, La colmena, El Quijote, Rimas y Leyendas… Poder tocar un libro nuevo siempre era estupendo porque olía a libro y porque tú seguías viviendo tu vida; pero, además, desde la primera página, comenzabas a vivir las vidas de cada uno de los personajes de esos libros. Jamás protesté por ninguno de los títulos que me mandaron leer en esa época, es más, me encantaría poder viajar en el tiempo y volver a una de las clases de mi secundaria o de mi bachillerato para escuchar la voz del profesor comentando: “Enhiesto surtidor de sombra y sueño, que acongojas al cielo con tu lanza (…) mudo ciprés en el fervor de Silos” de Gerardo Diego o poder leer El camino, sentada al final de la clase mientras mis compañeros suspensos hacían el examen de recuperación y perder la noción del tiempo y el espacio o pasar la noche en la celda con Pedro, el médico de Tiempo de silencio que fracasa en su afán de ser investigador científico y acaba como San Lorenzo asado en la parrilla de su propia frustración. Mis profesores de Literatura fueron fundamentales para que yo amara la lectura, en la infancia con cuentos y fragmentos de clásicos, en la adolescencia con títulos como los que acabo de mencionar y en la época universitaria haber sido alumna de Rozas y de Senabre te marca ya de por vida y te condena a ser lectora y querer conseguir adeptos a tu secta y eso es a lo que me dedico desde hace unos años; con menor o mayor éxito pretendo conseguir discípulos que consigan leer por placer, que se enganchen a la historia y que, más allá del odiado resumen o de la ficha o del examen, prefieran acabarse el libro para enterarse de cómo el autor ha escrito el desenlace de la trama, en lugar de buscar resúmenes en internet o los tan de moda book trailer de los libros que destrozan los finales.

El listado de lecturas obligatorias es un concepto que poco a poco se ha ido cargando de connotaciones negativas porque nos movemos en unos tiempos de falsa modernidad en los que no está bien visto obligar a nada. Primero se quejan algunos padres porque no quieren comprar libros de lectura, en esta sociedad se prefiere invertir en teléfonos móviles. En segundo lugar, los alumnos se quejan de la lectura porque leer no es gratificante hasta que no tienes hábito y, claro, hay otros muchos entretenimientos que compiten con los libros y que ponen muy fácil atrapar a personas sin formación, así la lectura siempre sale perdiendo y tomando la fama de tediosa “no me gusta leer porque me aburro”. En tercer y último lugar, hay profesores que se han pasado al bando de los “no fomentadores de la lectura”. Hasta me atrevo a llamarles “negacionistas” palabra muy de moda hoy en día. Supongo que hay docentes que han caído en la corriente de obnubilarse por la inmediatez de los conocimientos que aportan algunas materias porque leer, en sí mismo, no da resultados tan visibles ni tan rápidos como otras disciplinas, aunque a la larga la lectura sea fundamental para formar el pensamiento crítico de las personas. En la serie de entrevistas para Canal Chamizo que solemos realizar a los escritores que visitan el centro, casi siempre les formulamos una pregunta referida a qué piensan ellos de los listados de lecturas obligatorias que programan los centros. Sus respuestas siempre coinciden en que, a estas edades, los listados son imprescindibles para que el alumno pueda ir adquiriendo su propio criterio.

El caso es que los libros tienen un ejército de enemigos de diferentes bandos. Me los imagino solos en la batalla en medio de un fuego cruzado esquivando las balas. Esta es la realidad en la que nos movemos los protectores de los libros, además resulta paradójico que, algunos de esos enemigos, sean los de su propio bando y me refiero a aquellos que abanderan la lectura, pero solo si se hace de forma digital, sí “esos que son el coro de los grillos que cantan a la luna” que diría Machado. Claro que “los tiempos avanzan que es una barbaridad” y hay que “renovarse o morir”, pero no tanto como que toda la lectura sea digital y recreo un día cualquiera de mis clases en donde los alumnos saben que les toca lectura en su portátil y así, podemos empezar por los que han olvidado su ordenador en casa porque lo sacaron de la mochila porque pesaba mucho o los que “¿puedo ir al informático porque…y de paso voy al baño? o ¿cómo se buscaba el enlace? o no me acuerdo de la contraseña o a mí no se me descarga o no me va la wifi o no tengo batería y la alargadera está a rebosar de cables o no me he traído el conector o ya para lo que queda ¿puedo recoger? Estas situaciones tan cotidianas como reales son frustantes, en demasiadas ocasiones, y no puedo hacer otra cosa que defender los libros de papel, esos de los de toda la vida, esos en los que metes papelitos o anotas el nombre en la primera página de los personajes. Tengo una alumna que hace grupitos de páginas de lo que programa que se leerá cada día y esas agrupaciones las separa con unos posits de colores tan bonitos que dan ganas de leer según tus preferencias cromáticas, primero el rojo y después el lila, sin tener en cuenta el orden real, como hacer un propio Rayuela emulando a Cortázar. Me gustan esos alumnos que tienen sus marcapáginas particulares o sus clips de paragüitas o caritas sonrientes, aquellos que forran sus libros y ponen su nombre en pegatinas porque todo eso es cultura del orden, de la limpieza y del cariño para que los libros no se estropeen. Me caen bien las personas que cuidan los libros y me siento premiada cuando antiguos alumnos me dicen que la primera vez que les había gustado un libro, fue alguno de los que yo les recomendé. Es entonces cuando creo que no todo está perdido. Os dejo el resumen del último informe PISA referido a la lectura.

Composición-Escritores: Saúl Jiménez López, Carmen Leo Guisado y Celia González Gordillo.

Composición-Quijote: Luis Miguel Díaz Crespo, Saúl Jiménez López y Yanzhe Zhao.

Dibujo del IES Luis Chamizo: Saúl Jiménez López.

EL PAÍS

Ana Torres Menárguez

Madrid - 16 may 2021 - 5:30 CE

Los adolescentes que leen en papel mejoran su comprensión frente a quienes lo hacen en pantalla según el último informe PISA

Leer en papel permite un mejor rendimiento en esa actividad que hacerlo en una pantalla, según un informe elaborado por la OCDE, organismo que agrupa a los 37 países a los que asesora sobre políticas públicas. Al comparar el rendimiento de los estudiantes que aseguraron que “casi nunca” o “nunca” leen libros con los que afirmaron que sí lo hacen, estos segundos obtuvieron mejores resultados. Pero hubo otra diferencia significativa, relacionada con el formato de lectura: los que escogieron el papel frente a lo digital salieron ganando. Este estudio ha sido elaborado a partir de los datos del informe PISA 2018, destinado a medir la competencia de los alumnos de 15 años en matemáticas, ciencias y comprensión lectora. En esta última prueba, los alumnos españoles de secundaria rindieron menos en lectura que los de otros países de su entorno: obtuvieron en esta última prueba 477 puntos, frente a los 487 de media de los 37 países.